Todo el tiempo queremos estar enchufados. En cualquier lugar nuestros amigos, familia, hijos se la pasan revisando sus dispositivos y muchas veces se vuelve difícil hasta una plática con amigos. En el caso de nuestros hijos, pleitos por la tablet o el teléfono, si vamos a un lugar y no hay Internet parece que no hubiese oxígeno, no quieren convivir en la comida familiar, o se quieren ir ya para llegar a casa y conectarse de nuevo.

Hay muchas cosas que les decimos a nuestros hijos que no hagan y nosotros terminamos haciendo, por ejemplo usar el teléfono cuando vas caminando. Me declaro culpable, y yo muy muy mal, que incluso lo he hecho manejando. Es difícil no atender la notificación cuando estoy esperando un mail urgente. Pero estos dobles mensajes son los que muchas veces nos desarman y nos quedamos sin recursos cuando estamos tratando de dialogar con nuestros hijos sobre el uso que hacen de la tecnología.

Muchas veces no son los acuerdos que hacemos con nuestros hijos los que están mal planteados, sino la incongruencia de nuestras acciones. Así que antes de aplicar cualquier acuerdo, consecuencia, regaño o como lo llames, te invito a revisar estos puntos que creo que no solamente encajan para nuestros hijos, sino para todos los que utilizamos los medios tecnológicos.

5 acciones para mejorar el uso de la tecnología en la familia
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