Hace un mes hubiésemos tachado de loco a cualquiera que nos dijera que una pandemia iba llegar en cuestión de días a todos los rincones del mundo, deteniendo el turismo, la economía, las líneas de producción, las clases, los deportes, todos los aspectos de la sociedad moderna; para invitarnos a pasar un buen rato en casa, siendo responsables de nuestra salud y de la del resto del mundo, evitando la propagación del virus.

Ante la necesidad de suspender el contacto social, los gobiernos, unos de manera preventiva y otros con la emergencia de salud encima, decidieron enviar a casa a millones de estudiantes desde nivel preescolar hasta universitario. Esta situación orilló a las escuelas (que contaban con el recurso), a trasladar el formato de clases presenciales a la modalidad en línea, para así tratar de llevar la continuidad de los temas y no perder el hilo de los aprendizajes esperados del curso escolar. Una solución impensable hace 15 años.

En el dos mil veinte, México cuenta con cerca de 80 millones de personas con acceso a Internet(1), la mayoría por medio de smartphones; de los cuales alrededor del 40% dicen haber tomado alguna clase, sesión o curso en línea, tanto en plataformas formales como informales. La tecnología va ganando terreno en la educación. Así como en otras áreas de la vida, es una realidad que llegó para quedarse.

La mayoría de las escuelas del sector privado del país cuenta con una plataforma educativa en línea. La suspensión de clases provocó que millones de maestros modificáramos el curso programado de forma presencial, por actividades que los alumnos pudieran hacer desde su casa; a través de la plataforma institucional o incluso sin ella, por medio del correo electrónico, Whatsapp o cualquier otra red social. Algunos maestros optaron por hacer videoconferencias, otros ligaron sitios con explicaciones sobre el tema y otros cuántos hicieron sus clases frente a una pantalla grabando la exposición minuciosa para atender las dudas. De repente el maestro que nunca había mandado un email tiene la consigna de preparar, justificar, calificar y atender una clase virtual. Igual lo hicieron quienes imparten en preescolar hasta maestrías y doctorados. Muchas veces sin ni siquiera identificar las competencias digitales que el alumno debe tener en cada etapa. Todos por igual deben entregar contenidos: una foto, un video, un resumen, gráficas o presentaciones, por mencionar algunos.

Escuchamos frases como “no es vacación”, “que tengan algo en que entretenerse”, “que se ocupe en algo productivo”. Es cierto que los programas deben cumplirse, pero ¿a qué costo? ¿Se tratar de rellenar libros, cubrir temas?, ¿dónde queda el aprendizaje significativo? Surgen entonces cuestionamientos como ¿tienen los maestros la capacitación técnica y pedagógica? ¿tiene la escuelas el soporte técnico? ¿están las escuelas realmente preparadas para impartir clases en línea?

Preparar una clase en línea no es igual a preparar una clase presencial. No se cuenta ni con las mismas actividades, recursos, habilidades o tiempos. El planteamiento debe ser totalmente diferente porque la plataforma, la página, el video o cualquier recurso tecnológico es solamente un medio, un vínculo entre el estudiante y el aprendizaje, nunca debe ser el fin. Y parece que en la práctica estamos mas preocupados por utilizar estos recursos digitales que por planear estrategias que sumen a la realidad del estudiante. Esta contingencia nos invita a ser empáticos, flexibles, congruentes y preocuparnos por tantos otros valores y habilidades que todos estamos trabajando de una u otra forma ante una situación inusitada. Resiliencia, paciencia, organización de tiempo, comunicación familiar, creatividad, tolerancia a la frustración…

A la par, millones de mamás y papás están haciendo maromas en casa para atender a los hijos, hacer la comida, las labores de limpieza, contener el encierro y hacer home office. Sin olvidar la fecha y hora de entrega de las tareas de cada uno de los hijos, enseñarles el manejo del programa, supervisarlos y compartir los dispositivos, computadoras e internet para que todos incluyendo los padres, entreguen sus tareas en tiempo y forma.

Tenía que suceder algo así de grande para dejar al descubierto la realidad que vive la educación. Es inminente la necesidad de incluir los medios tecnológicos en el aula y por consiguiente la capacitación técnica y sobre todo pedagógica para directivos y docentes en el uso de tecnologías de información. De tal manera que puedan explotar todas las bondades y posiblidades que ofrecen estos medios. Obviamente implica dejar atrás muchas prácticas obsoletas, incongruentes de un contexto educativo. Implica para el personal académico, romper paradigmas, tener apertura y trabajar de forma colaborativa.

Esta debería ser nuestra prioridad: evolucionar, transformar y adaptar la educación a las necesidades que hoy viven niños y jóvenes. Brindarles contención, empatía, estructura, valores y guía para el uso de los medios tecnológicos, en cualquier ámbito. Utilizar toda la tecnología como una herramienta que facilita el aprendizaje y la forma de impartirlo, sin romper el ritmo académico, utilizarlo cosas que sean realmente significativas y que abonen a su aprendizaje, y así potenciar los conocimientos académicos, la disciplina, los valores.

La educación es una tarea comunitaria. Todos y que quede claro TODOS somos corresponsables. Tiene que ser un tema que ocupe nuestra agenda. Es aquí donde se cimienta y se construye una sociedad. Es un tarea que requiere compromiso, congruencia y valor. Debemos estar atentos y dejar a un lado temas políticos, intereses individuales, malas prácticas y la apatía. Las industria de la educación tiene que pensar más en la calidad, que en la cantidad de productos, clases, recursos. Todos podemos abonar a una sana reconstrucción educativa ocupándonos desde donde nos toca.

Es muy pronto para decir qué y cómo cambiarán nuestras rutinas con esta pandemia. Pero definitivamente muchas de las acciones, procesos, formas en que hacemos nuestras tareas cotidianas cambiarán para siempre. Espero de todo corazón que una de las cosas que evolucione sea la educación.

(1) Asociación de Internet MX. (31 julio 2019) “15° Estudio sobre los Hábitos de los Usuarios de Internet en México 2018”.

BancaRoja.Net marzo 2020. coyito@bancaroja.net

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5 comentarios en “Educación en línea, ¿facilita o complica?

  1. A pesar que siempre utilizó Classroom como plataforma de comunicación y asignación de tareas, si existe resistencia. La resistencia no solo es por parte de los alumnos. La rigidez de fechas de entrega y formatos en las entregas enfurece tanto a los alumnos como padres de familia.

    El seguir instrucciones es un batalla constante en la cual yo siempre trabajo y recupero tareas para ir perfeccionando y detallando los pasos para lograr una comunicación eficiente. No es fácil y si consume mucho tiempo y trabajo.

    La tecnología no es el enemigo, compartiendo con compañeros aun con tareas analógicas son exactamente los mismos problemas. En mi humilde opinión estoy segura si los facilitadores , mediadores, profesores, coordinadores, dirección académica tiene claro los objetivos y líneas de formación los alumnos se forman y logran procesos de aprendizaje significativos para el resto de sus vidas sea analógico y digital el medio.

    1. Totalmente de acuerdo, la tecnología no es el enemigo. Y como bien mencionas se convierte en un medio, que cuando está bien planteado, planificado, llevado, contribuye al aprendizaje.
      Gracias por tu aportación 🙂

      1. Totalmente de acuerdo!! Gracias por este espacio y a seguir a construyendo un mundo educativo-tecnológico para intencionar la formación de nuestros alumnos. Al final es dónde ya se encuentran.

  2. Al leer el artículo me remonto a la conversación que una vez tuve con mi abuela acerca del
    Impacto que para ella significó cambiar la leña por la estufa de gas. La
    Comida sabría igual? Ocasionaría alguna enfermedad ? A mi
    Familia no le gustaba ese invento azul …
    Todo cambio genera desequilibrio pero estoy segura que pronto se encontrará y sabremos aprovechar los maestros al
    Máximo estas herramientas de aprendizaje , que eso son , nada más. Para mi el
    Papel del educador sigue muy presente y de una relevancia tal pues es el que diseña e intenciona todos los recursos para que nuestros alumnos se lleven un aprendizaje significativo.

    1. Por supuesto el papel del educador es y siempre será una pieza fundamental, para guiar, acompañar, modelar y como dices para diseñar e intencionar el aprendizaje.
      Gracias por tu comentario 🙂

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